Se enfriaba, desvalido, mi pecho,
pero eran ligeros mis pasos.
Me puse en la mano derecha
el guante de la mano izquierda.

¡Me pareció que había muchos peldaños
aunque sabía que eran sólo tres!
Un murmullo otoñal entre los arces
me pidió: “¡Muere conmigo!

¡Oye: una suerte penosa,
inconstante y mala me engañó!”
Le contesté: “¡Querido mío:
a mí también. Contigo moriré!”

Esta es la canción de la última cita.
Eché una mirada a la casa sombría.
Tan sólo en la alcoba ardían las velas
con una llama indiferente y mustia.

1912

2 comentarios en “La canción de la última cita (Homenaje a Ana Ajmátova)

  1. Me gusta mucho ese poema por el sentido en el que define tan sutilmente la confusion de esa linea tan delgada entre la vida y la muerte k ni aun nuestra mente puede definir en algun sentido. El otoño me parecio el mejor detalle ya k en el parrafo introductorio parece k la muerte es tan fria aunque el otoño marca la diferencia entre un estado y otro…

    1. El poema nos bombardea nuestra conciencia. Es sutil la forma de describir un momento que todos sufriremos en algún momento. Sin embargo, lo que tu has dicho es verdaderamente cierto; la muerte es el cambio de un estado a otro. ¡Gracias por tu comentario!

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